Muy bueno, lo disfruté montones. Me encantó que convirtieran el teatro en el Kit Kat Club y ver a los musicos interviniendo el bar junto con los performes. El profesionalismo de los interpretes y los musicos durante toda la obra era brutal. La escenografía era muy interactiva y fomentaba propuestas bastane sorpresivas, inesperadas e interactivas. Cargaba con bastante simbolismo escenico que potenciaba mucho sobretodo el contenido político de la obra.
La disfruté mucho, me reí, lloré, refleccioné. Me nutre y motiva mucho cuando logro ver buen teatro, gracias por esto.